TURISTAS DEPORTADOS DE CANCÚN “POR SER RUMANOS” EXIGEN EXPLICACIONES

Un grupo de 25 de los cerca de 200 turistas rumanos a quienes las autoridades mexicanas prohibieron la entrada al país hace semanas, pidieron a la Comisión Europea (CE) que exija explicaciones, toda vez que acusan de deportarles por su nacionalidad.
«Hemos solicitado a las instituciones de la Unión Europea (UE) que alcen la voz contra la conducta de las autoridades mexicanas», dijo el abogado del grupo, Eugen Iordachescu, en una rueda de prensa realizada este jueves en Bucarest para presentar la iniciativa.
Según algunos viajeros deportados, funcionarios mexicanos les dijeron de manera informal antes de repatriarles que no podían entrar a su territorio, al haberse emitido una alerta sobre la posible llegada a México de una figura del crimen organizado rumano que opera en el país.
«No podemos culpar a un pueblo entero por los hechos cometidos por un delincuente, por notorio que sea», declaró a preguntas de Efe Iordachescu, que añadió: «Culpar a una población entera de las acciones de unas personas con problemas con la justicia es de una gravedad excepcional.»
PIDEN ACTUACIÓN DE LA UE
Iordachescu declaró que los rumanos víctimas de este supuesto atropello tienen derecho a la protección de la UE en tanto que ciudadanos de un país miembro.
Los hechos ocurrieron entre el 30 de enero y el 4 de febrero, cuando decenas de turistas rumanos fueron separados del resto de los pasajeros que aterrizaban en el aeropuerto de Cancún, En Quintana Roo y retenidos durante un periodo de hasta 50 horas antes de ser repatriados.
«Le pedimos que se pronuncie públicamente contra los abusos cometidos por las autoridades de los Estados Unidos de México y que tome las medidas necesarias para evitar que la situación se repita», se lee en la carta que han dirigido a la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen.
«Nuestra única culpa fue que éramos rumanos», declaró hoy uno de los turistas deportados, Mihai Tapalaga, que denunció no haber recibido ninguna explicación oficial sobre los motivos de la deportación y dijo que el grupo recibió de los funcionarios mexicanos amenazas constantes.
Según Tapalaga y otros rumanos deportados entonces, las autoridades mexicanas les confiscaron los teléfonos móviles y les mantuvieron hacinados en varios espacios cerrados del aeropuerto, privándoles de acceso a sus equipajes y exponiéndoles al riesgo de infectarse de coronavirus.
Un día después de que todos los rumanos a quienes les fue vetada la entrada al país fueran repatriados, México anunció el bloqueo de 79 cuentas bancarias pertenecientes en su mayoría a integrantes rumanos de una mafia dedicada a clonar tarjetas bancarias en Cancún.
Lo ocurrido en el aeropuerto de Cancún fue calificado de «inadmisible» por el Ministerio de Exteriores rumano, al que parte de los afectados acusan de «pasividad» e «inacción» en esta crisis.

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