SE IMPUSO AL RACISMO INGLATERRA

Inglaterra, después de su derrota ante la República Checa, necesitaba dos resultados para conseguir la clasificación: ganar en Bulgaria y que Kosovo no lo hiciera ante Montenegro. Sólo se dio uno de los dos factores, porque los hombres de Gareth Southgate consiguieron una cómoda victoria por 0-6 y el conjunto balcánico no falló en su «final».
Ante una selección desahuciada hace tiempo, Inglaterra se dio un paseo por el Nacionalen Stadion Vasil Levski de Sofía. Bulgaria, deprimida y desubicada, fue un muñeco en manos de su rival, que en la primera parte solucionó el choque con un doblete de Rooss Barkley y los tantos de Marcus Rasford y de Raheem Sterling.
Entre medias, el partido se paró unos minutos por los cánticos racistas de algunos aficionados búlgaros, que no impidieron una victoria de Inglaterra que aumentó con otros dos aciertos de Sterling y de Harry Kane con los que ganaron al racismo para mantenerse en el liderato del grupo A con tres puntos de ventaja sobre la República Checa y cuatro sobre Kosovo.
Fue posible ver a hinchas búlgaros que hacían saludos nazis o que alzaban camisetas con el logotipo de la UEFA y el texto «No respeto». La leyenda era una referencia a la campaña del organismo futbolístico europeo, que promueve el «respeto» y que busca combatir el racismo en el deporte.
Durante la segunda interrupción, decenas de seguidores que habían protagonizado los cánticos, muchos con capuchas oscuras, se marcharon del estadio.
Mientras, el combinado dirigido por el suizo Bernard Challandes se empeña en hacer historia con una clasificación que sería increíble. Aguantó el envite frente a la débil Montenegro y los tantos de Amir Rrahmani y de Vedar Muriqi sirvieron para llegar con opciones a las dos últimas jornadas. Nada está resuelto en el grupo A y tres selecciones pelean por alcanzar la Eurocopa.

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