El día que Fox le dijo «comes y te vas» a Fidel Castro

Era marzo del 2002, México –particularmente Monterrey, Nuevo León– seria sede de una cumbre presidencial convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el anfitrión sería el mandatario mexicano Vicente Fox Quesada.

Todo ocurriría con normalidad hasta que, de forma inesperada y con pocos días de anticipación, el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, anunció su asistencia a dicha cumbre, lo cual ocasionaba problemas logísticos y de seguridad, pero sobre todo para el gobierno mexicano, diplomáticos.

La administración de Fox, particularmente la cancillería encabezada por Jorge Castañeda, querían evitar que el presidente de Estados Unidos, en aquel entonces George W. Bush, y su similar cubano se encontraran, debido a las conocidas diferencias ideológicas.     

Sin embargo, sorprendió que el arribo de Castro en tierras mexicanas fuera breve: llegó temprano, adelantó su discurso, comió pero no con Vicente Fox, sino con el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y para la 17:00 horas ya abandonaba México. El incómodo incidente diplomático logró ser evitado o eso se pensó.

Un mes después, El 24 de abril del 2002, hace 17 años, Fidel Castro convocó a una conferencia de prensa donde difundió una llamada telefónica que protagonizó con Vicente Fox.

En ella, el presidente mexicano le recriminaba al cubano que avisara con poca anticipación su asistencia a la cumbre de la ONU en México: «Eso no es muy de amigos». Castro justificó su seguridad ante el anuncio de su visita con poco tiempo de anticipación: «yo corro muchos riesgos que nadie corre, usted lo sabe perfectamente bien».

La llamada, que en un principio parece ser para que Fox convenza a Fidel de no asistir a la cumbre, pero ante la insistencia de Castro de un «escándalo mundial» si este le dice que no vaya, el presidente mexicano le hace una propuesta.

Vicente Fox le propone a Fidel Castro que llegue temprano a México, participe en la sesión de la ONU, haga su discurso alrededor de las 13:00 horas, participe en el almuerzo que el gobernador de Nuevo León ofrece a los jefes de Estado, incluso que se siente a un lado de él, y luego se regresara a Cuba, esto con el fin de que no se encuentre con Bush el viernes.

Castro acepta la propuesta, pero le recrimina al presidente mexicano que no confiara en sus palabras, pues en la carta donde le indica su asistencia en la cumbre le asegura que va en ánimos de diálogo y no de confrontación.

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